La UNESCO y el Banco Mundial han alertado que el cierre prolongado de los centros de educación inicial durante la COVID-19 constituye una crisis global de aprendizaje. Se estima que millones de niños perdieron oportunidades críticas de desarrollo social, emocional y cognitivo. Esto se traduce en un mayor número de niños que ingresan a la primaria con vocabulario limitado, habilidades sociales deficientes y menos preparación para el aprendizaje estructurado. La respuesta se centra en programas de recuperación que priorizan el apoyo psicosocial y las actividades lúdicas para nivelar estas carencias, especialmente en las comunidades más vulnerables.
Fuente: UNESCO – Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo
